El protagonismo que no hemos querido ver
Ayer salí de la entrega de la segunda edición del Premio Mujer Alavesa, organizado por Onda Cero Vitoria, pensando en cuántas historias tenemos delante y cuántas veces pasamos junto a ellas sin detenernos a mirar. Vi talento. Escuché historias llenas de amor, trabajo, esfuerzo y sacrificio. Historias de mujeres con propósitos que van más allá de ellas mismas, que abarcan a sus familias, a sus equipos y a proyectos que mejoran la vida de los demás, y pensé que seguimos teniendo una deuda de reconocimiento con muchas de ellas. Cuando hablamos del papel de la mujer en nuestra sociedad, a veces parece que estuviéramos descubriendo ahora su capacidad para asumir responsabilidades. Pero llevan generaciones ejerciéndolas. Responsabilidades troncales, esenciales, de esas cuyo valor se hace evidente cuando nadie las asume. Como madres, abuelas, tías, amigas, compañeras o esposas, muchas han sido el punto de apoyo sobre el que otros hemos podido construir nuestras vidas. También como profes...






