lunes, 14 de noviembre de 2016

DEMOCRACIA... LA DIFICIL GESTIÓN DE LA DIFERENCIA


A pesar del paso de los años, sigo sin entender que ciertas pulsiones ideológicas limiten nuestro ejercicio de los principios democráticos de forma tan descarada.

Desde España, erigiéndonos en representantes de la “vieja Europa”, nos dotamos de una altura moral y ética suficiente, como para juzgar el ejercicio de la democracia de una país como los Estados Unidos. Cierto es que siempre ha resultado muy “trendy” ser anti americano en este país, llegando al colmo de la falta de respeto cuando un candidato a la presidencia de gobierno (que por cierto luego lo fue) no se levanta ante la bandera americana en el desfile. En ciertos ambientes, eso queda muy “cool”, pero en realidad es una falta de respeto a todo un pueblo, no a un presidente, administración o colectivo.

A diferencia de en España, en donde nos lo tendríamos que hacer mirar, la bandera de barras y estrellas representa a todos los americanos; poco importa que sean de Illinois, Missouri, California o Utah. Los más de 350 millones de americanos están orgullosos de ella, lo que representa y por ello es un símbolo que ondea, con orgullo, en todo el país. No por ello los tejanos, por ejemplo, que tienen su bandera de la estrella solitaria, renuncian a sus costumbres y cultura local. Los Estados Unidos de América son mucho mas variados y diferentes de lo que nos pensamos desde Europa y un tejano poco tiene que ver con un californiano, georgiano o de Nueva York. En su variedad radica su riqueza, a la que no renuncian.

Pero esto no es el objeto de este post. Lo que pretendo exponer es mucho mas sencillo. Ser demócrata significa que, cumpliendo con el conjunto de reglas establecidas y acordadas, ejerzo mi libertad, sin coartar la de mi prójimo respetando la del resto de igual forma. Eso significa que, si no pienso como tu, te respetaré y no te tildaré de “rojo” o “facha” por expresar tus ideas y que si ganas unas elecciones he de aceptarlo. Por otra parte tu tendrás que buscar gobernar para “todos” no solo para los tuyos. En eso, querido lector, los americanos nos dan sopas con ondas. Tienen un concepto del deber que no tenemos y carecen del revanchismo cainita que nos precia tanto en la piel de toro.

Personalmente no me gustaban ninguno de los dos candidatos a la presidencia de los EEUU. El uno por inexperimentado en las lidias del gobierno y por ser excesivamente “outsider” y la otra por ser excesivamente “insider” con demasiados vicios adquiridos. Una representa, en exceso el “establishment gubernamental” y es demasiado “políticamente correcta” y el otro, todo lo contrario. Como yo soy de los que cree que los cambios han de llevar tiempo si no queremos perder eficiencia, energía y efectivos en la transformación, creo que hay que tener una combinación de ambas opciones: insiders y outsiders que nos hagan salir de la zona de confort y nos lleven a la senda del progreso y la transformación social y económica que tanto necesitamos. Esto es aplicable tanto aquí como en EEUU, pero ahora hablo del país americano.

Creo que ni los contertulios radiofónicos, ni los políticos, ni siquiera los ciudadanos europeos tengamos el derecho moral de censurar un resultado electoral en un país con una tradición democrática mayor que la nuestra. Sus normas son distintas, sus usos y costumbre también, pero su habilidad para gestionarlas y respetarlas es mucho mayor que la nuestra. Tenemos que ejercitarnos más en el arte de convivir con el diferente sin querer desollarlo. Respetando las diferencias y las reglas de juego para interactuar. De la misma forma que nuestros gobernantes han de entender que han de hacerlo para todos, no solo para los que le votaron: nos deben fidelidad a todos los ciudadanos.

Si no nos quitamos en Europa ese complejo de superioridad moral y nos sacudimos el polvo que la historia nos ha ido aplastando, no seremos capaces de construir un futuro mejor; seguiremos con la degradación de la “grandeza” que un día tuvimos, que no fuimos capaces de retener, re inventar o re conquistar. Por todo ello, querido lector, hemos de aprender, desde la modestia, la generosidad, la empatía y la fraternidad, que ciudadanos somos todos y que todos tenemos el mismo derecho a ser felices y desarrollarnos. Pero no olvidemos que eso no significa que se nos dote, porque sí, de recursos que no somos capaces de generar, significa que tengamos las mismas oportunidades para generar felicidad, riqueza, bienestar y libertad.


No olvidemos que la perfección no existe y que nuestro “modelo de sociedad” solo implica a un 5% de la población mundial…

lunes, 3 de octubre de 2016

SINRAZÓN vs GENEROSIDAD

Imagen de El País

Llevamos casi un año en deriva política, con un gobierno en funciones y el principal partido de la oposición ante un escabroso precipicio. Han pasado muchos meses desde las elecciones de diciembre del 2015 y estamos a punto de agotar los plazos tras las de junio de este año.

El resultado no ha podido ser mas desgarrador: un PSOE con una crisis enorme y radiada en directo por los medios, un PP que sigue solo y no se esfuerza en abandonar esa soledad y un Podemos frotándose las manos. Todo esto es fruto de la sinrazón de dos personas, una al 75% y otra al 25%. El que lidera dicho ranking es el Sr. Sánchez que, ciego por su ambición de poder, no ha dado su brazo a torcer y ha puesto en practica todos los males de un político mediocre: inmovilismo, falta de dialogo, falta de empatía y no mirar los intereses del país. Por parte del Sr. Rajoy, el pecado es menor, pero no por ello menos pecado: aferrarse al poder.

Cuando uno ocupa ciertos puestos políticos, ha de ser generoso y con una amplitud de miras lejos del alcance de la clase política Ibérica. Hay que tener visión de conjunto, pensar a un plazo más allá de las próximas elecciones y tener claro a donde se quiere llevar al país, con ambiciones realizables y alcanzables. Los españoles somos conscientes que nuestro país es, en estos momentos, un país pobre: lo mejor que tenemos los exportamos, desde naranjas hasta cerebros. No somos capaces de invertir en conocimiento, tecnología o modelos de negocio del presente (no del ayer) y no imaginamos una economía sin inmobiliaria o turismo. Pero esto es lo que hay y, si queremos salir de este circulo vicioso, lo mejor que se puede hacer es trazar un plan, a medio plazo para ir hacia otros derroteros. Las claves del futuro están en la educación, el conocimiento, la capacidad de esforzarse y de hacer apuestas de estado sólidas a veinte años vista. Nuestro horizonte no puede ser a cuatro años, en el mejor de los casos.

Por ello, ahora que ha caído el Sr. Sánchez, tenemos, entre todos, que ayudar al PSOE a renacer de sus cenizas y si yo fuese del PP, pondría mis barbas a remojar; es decir empezaría una transición hacia un partido del siglo XXI, con unas miras más amplias, mas humildad, capacidad de dialogo e integración e incorporar al diferente a la solución. Esto, que en el mundo de la empresa es tan básico, en la política brilla… por su ausencia. No logro entender como un partido que tiene un hombre como Alfonso Alonso, no explota su capacidad de dialogo y llegar a acuerdos a nivel nacional. Se que Euskadi precisa de gente brillante y flexible, pero necesitamos mas personas de la “nueva era” en Madrid. Tienen que sacar toda la caspa del Foro e incorporar gente que aporte cambios reales, limpieza en el juego y retos reales al conjunto de la población. Personas que contribuyan a que el PSOE se levante porque es democráticamente sano hacerlo así, porque es importante demostrar a los “nuevos partidos” que no todo el pasado ha sido malo, que podemos limpiar juntos sin buscar vendetas, purgando nuestra sociedad (no solo a los partidos) de toda podredumbre ética, moral o económica.

Es la hora de los valientes, de los brillantes, de todo aquel que quiera comprometerse con un futuro cuyas mieles ellos no catarán, pero que asegure que nuestros hijos no tendrán que limpiar la porquería que les dejan sus padres. Es la hora de purgar a los mediocres, corruptos, ególatras y egoístas del sistema. Aquí no valen los eslóganes, solo los discursos sólidos y de calado. No pueden nuestros gobernantes hacer su trabajo a golpe de pancarta o de encuesta. Han de tener el valor, por no decir otra cosa, de sacrificarse en aras a construir un futuro mejor, a contribuir a que nuestro país tenga una propuesta de valor al mundo más allá del sol y playa o de frutos sabrosos. Se trata de la sostenibilidad de nuestra sociedad y valores. Se trata de forzar a la población a la excelencia, ayudando al que lo precisa, pero no primando al que no quiere esforzarse, abriendo las puertas al que quiera nuestra tierra y respete nuestra cultura, no al que pretenda instaurar e imponer la suya por encima de nuestra historia.

Se trata de entender, respetar y conservar nuestras diferencias como estado: nos hacen más ricos, mas inteligentes y abiertos a mejorar. Nuestras diferencias, lejos de alejarnos han de acercarnos por curiosidad y por la generosidad de compartir y, a partir de dichas diferencias tener un camino común, un proyecto de todos, para todos.

Se trata de exigir a nuestra sociedad en conjunto y a todos cuanto la componemos, a dar lo mejor de nosotros para un logro de todos. Respetar al que obtiene el merecido éxito a sus esfuerzos, inteligencia y compromiso, ayudándole a que su éxito pueda ser compartido por cuantos le rodean, pero a la vez, poner todo cuanto sea necesario, para que el resto le imite e intente obtener iguales o mejores resultados.

Si a estas alturas no entendemos que vivimos en una sociedad ultra conectada, en donde lo individual pierde peso y lo que lo gana son los lideres, los influencers y las personas que nos muestran el camino… vamos mal. Por ello, los políticos, a los que todos elegimos han de convertirse en el ejemplo a seguir. Es la única forma de regenerar la política, ennoblecerla y sobretodo a que recupere el respeto del ciudadano. De ahí que creo que, como ante cualquier crisis, el PP tiene una oportunidad de oro en no asestar el golpe de gracia al PSOE, tendiéndole la mano y ayudándole a configurar la hoja de ruta de la próxima legislatura. Tarde o temprano, no se si el partido, pero si las personas que en él están, volverán al poder y tal acto de generosidad será respetado, no solo por la población, sino por quien tenga la responsabilidad de gestionarnos desde el gobierno.

Sr. Rajoy, sea generoso con el PSOE, sea generoso con el pueblo español, desde Cádiz hasta Portbou y desde Cartagena hasta El Ferrol, usted no recogerá el premio de tal acto, pero su partido y los españoles si lo haremos. ¿No le interesaba el bien de España a los Españoles?


El Sr. Sánchez sucumbió por méritos propios, no se aproveche de la desgracia ajena y use los valores propios.

jueves, 11 de agosto de 2016

APRENDIZ DE BRUJO

 Supongo que, como casi todos, me doy cuenta que me hago mayor cuando me sorprendo a mi mismo mirando ciertas situaciones con una perspectiva que el protagonismo impide. Hete aquí, que con mis cincuenta y uno, con todo lo vivido, guardo la capacidad de sorprenderme, a pesar de la perspectiva mencionada.

Al igual que hace años, cuando un perspicaz caza talentos, después de dos horas de sesuda conversación sobre mi perfil y habilidades profesionales me preguntó que como era en mi vida privada, ante lo que contesté que el mismo que en la profesional ya que no tengo trastorno bipolar, esta sensación de perspectiva se me activa tanto en lo profesional, como en lo personal. A veces se manifiesta como un “déjà-vu”, otras me activa el modo “abuelo cebolleta” mediante el cual aviso lo que va a pasar y otras… sencillamente me reclino a ver, cual espectador, la que se avecina… Puede que sea una pequeña maldad, pero lo cierto es que el modo “abuelo cebolleta” me horroriza, sobretodo ante personas que desprecian la experiencia y que, fruto de su juventud o ignorancia, pretenden ser mas listos que nadie.

La verdad es que en la vida, la solución de un porcentaje significativo de los problemas, se obtiene con sentido común, replicación de soluciones anteriores y sobretodo sencillez y honestidad. Escupir al cielo siempre es peligroso. Normalmente el que triunfa no lo es porque sea mucho mas listo que la media, ni porque la “media” no conozca la posible solución. Sencillamente o consigue la perspectiva, o ya ha vivido algo similar, o sencillamente tiene la actitud, energía y ganas de encontrar una solución. La mayoría de las veces es una mezcla ponderada de varias de estas alternativas. Cierto es, que hay problemas mas complejos, que requieren unos conocimientos y destrezas, pero no menos cierto es, que no somos los únicos en tenerlas. Lo que vale es movilizar a quienes las tienen, para aplicarlas al problema y sobretodo corregir las derivas que nos llevaron al problema para que, en la medida de las posibilidades, no se repita.

En mi trabajo para fondos de inversión, la verdad es que he visto pocos “inútiles totales”, algún “enemigo del esfuerzo” y mucho “talento latente sin motivación”. Lo cierto es que en los fondos precisamos de resultados a corto y medio y el largo no es nuestro principal objetivo. Por ello es tan importante recabar cómplices en las organizaciones, para transformarlas en maquinas eficientes que reviertan los errores y derivas del pasado. Dichos compañeros de viaje son internos y externos: desde los trabajadores hasta los clientes, sin olvidar a los proveedores. Por ello resulta tan importante generar y mantener la confianza con ellos (reciproca) en aras a, en un tiempo corto, revertir la situación. Esto ha sido mi día a día desde hace unos cuantos años y creo que no lo he hecho del todo mal: las organizaciones en las que he estado… me han sobrevivido y siguen sanas y salvas.

Ahora vemos en todas las noticias, que nuestros políticos, a los que hemos votado todos, tiene remilgos y escrúpulos basados en… su futuro como políticos u organizaciones, pero no en su menester: servir al país. No tienen escrúpulos para quedarse con lo que no es suyo cuando tienen acceso a ello, ni para enchufar a los suyos cuando pueden, pero si los esgrimen cuando tienen que arremangarse a negociar con sus adversarios ideológicos. Lo que no entienden es que les votamos y pagamos para ello, no para que estén de postureo. Hace años, un político de relevancia nacional, al que tengo mucho respeto, me decía que era muy complejo gestionar en base a los intereses de partido, de estado, … que habían demasiados intereses como para simplificar la gestión. ¿Qué creen que hacemos en las empresas todos los días? ¿Creen que no tenemos conflictos morales o económicos o personales? Por favor!!!!

Pero en la política, como en la empresa, vemos a esas personas que, hasta la fecha, han visto los toros desde la barrera, que nunca han pisado el albero ni se han manchado las manos con sangre del toro. Personas que nunca mataron a la res, porque no era su cometido y que, sin haber sacrificado ni a una, te dan lecciones de lidia. En el mundo empresarial hay una frase que reza “el Excel lo soporta todo”, es el equivalente a “todos somos entrenadores de futbol desde el sofá”, pero lo que encierra en el fondo es la falta de conocimiento real que, en el caso de los espectadores de lidia o futbol tiene un pasar… en el fondo ellos pagan por ver un espectáculo, pero en el caso de directivos o políticos no tiene ni medio pase.

Toda esta “colla” que diríamos en catalán de “aprendices de brujo” que pretenden ser “maestros de lidia” cuando no han sentido la granulosidad del albero bajo sus pies, ni han olido la sangre del toro cuando te roza el costado, tienen todo el derecho a manifestar sus teorías en tertulias, pero no a dar lecciones de nada. En todo caso, deberían sentarse con el matador y compartir, humildemente ya que ellos no se juegan el bigote, sus teorías y escuchar el porqué de las cosas. Deberían entender que, para hacer un mundo mejor, para reconducir una compañía, hacen falta muchas mas cosas que buenas palabras. No sirven los claveles en los cañones de los fusiles para ganar guerras. Dicho esto y me remito a una de mis máximas, “nada bueno se construye buscando la destrucción de nada”; nuestro objetivo ha de ser la de “construir” entendiendo que dicha nueva construcción tendrá “daños colaterales” que tendremos “todos” que asumir.

Aceptar esto supone un enorme grado de madurez por parte de todos los actores; en la política gobierno y oposición, en las empresas propiedad, directivos, trabajadores, clientes, proveedores… Al igual que una gestación lleva nueve meses para que todo salga bien, en la política y en las empresas… también. Hay que respetar las fases, entender que hay que tener aliados y que solo con los “aprendices de brujo” no llegaremos a ninguna parte. Necesitamos sangre nueva, pero no mas que el conocimiento de la experiencia. Necesitamos nuevos retos, pero no a costa de quemar las naves…


Todos hemos sido “aprendices de brujo” en algún momento de nuestras vidas, pero algunos hemos tenido la suerte y creo que la humildad, de observar y compartir con los “viejos brujos” que fueron compartiendo sus “formulas” y que poco a poco hemos ido modificando y haciéndolas nuestras. Hoy nos toca, a los de mi quinta, a compartir nuestras fórmulas para mejorarlas y ser parte del cambio. Aun nos queda mucha energía y tenemos mucha “sapiencia” y “experiencia” que aportar. Para ello, necesitamos que los “aprendices” de hoy, quieran “hacer equipo”.

miércoles, 4 de mayo de 2016

DI AL(O)GO


Este simplista juego de palabras entre “dialogo” y “di algo” pretende ser una breve introducción a un simple texto sobre uno de los principios de los gobiernos en democracia: “la libertad de pensar diferente y la obligación de encontrar objetivos comunes para el bien del conjunto”.

A pesar de lo simplista de la exposición, su aplicación requiere una gran destreza en el arte del dialogo y habilidad para llegar a acuerdos, todo ello presidido con una enorme generosidad y un único objetivos: el bien colectivo. Pero… ¿qué es el bien colectivo? Sencillamente es el equilibrio que vaya a permitir a los individuos y las diversas organizaciones o comunidades en los que están agrupados (comunidad de vecinos, club deportivo, empresas en las que trabajan,…) tener un desarrollo sostenible económica, social y medioambientalmente, para que tengan un marco en el que puedan hallar su felicidad. Pero para ello, todos tendremos que esforzarnos y trabajar muy duro.

Resulta triste ver que nuestros doctos políticos se limitan a posicionarse y tomar decisiones con objetivos muy mezquinos: sus intereses personales y partidistas en aras a llegar al poder. Vemos a diario casos de corrupción, de menor o mayor cuantía, en todos los partidos políticos. Todas ellas reprobables y todas ellas marcadas por un mismo patrón… en cuanto llegan a tener poder, hacen uso torticero e interesado del mismo. Esto desilusiona y sobretodo quita cualquier referente moral y de servicio público a la política.

Desde las elecciones del 20 de diciembre hemos visto como unos se erigían en “presidentes”, otros en “vicepresidentes” o quienes sin un mandato legal o popular llegan a repartir carteras nombrando a presidentes o ministros. Todos, en nombre de la democracia, las libertades y, lo mas grave, en nuestro nombre, han elevado proclamas vacías en aras de desprestigiar al contrario. Lo que parece no se dan cuenta es que dichas proclamas solo les desprestigian a ellos y lo peor, erosionan nuestro sistema democrático que está por encima de sus discursos vacíos de contenido, valores y que no ayudan ni a salir de la situación en la que estamos, ni a superarnos como sociedad.

Después de cuatro largos meses, ni han llegado a acuerdos, ni nos han solucionado los problemas y todo esto… invitados y pagados por nosotros. Solo han sacado lo peor de cada casa buscando los trapos sucios del contrario y construyendo muros de odio y resentimiento entre todos nosotros. Señores políticos… ni esto es democracia, ni democrático, ni nos sirve como ciudadanos.

Necesitamos que DIGAN ALGO CONTRUCTIVO, que nos ayuden a salir de esta crisis, a crear empleo (que los creamos desde las empresas), riqueza para el país y bienestar para todos. DIALOGUEN pensando en nosotros no en ustedes, pensando en el bien común del país. A ver que pasa en 26 de junio y a ver si estos meses que nos faltan les hacen recapacitar y recuperar el norte. La verdad es que, visto lo visto, no tengo mucha fe, pero la esperanza es lo último que se pierde.