lunes 2 de enero de 2012

TODAS ESAS COSAS BUENAS…


Acaba de concluir un año muy duro pero en el que creo que a todos nos han pasado cosas buenas: basta con que nos paremos a pensar y seguro que las recordaremos.

A mí han sido muchas las cosas buenas que me han pasado en estos doce controvertidos meses: tanto en lo laboral como en lo personal. Seguro que si el lector lo piensa detenidamente, también ha tenido buenas cosas en este año.

A mí no me gusta diferenciar entre el ámbito laboral y personal ya que soy la misma persona y me rijo bajo los mismos valores y principios, no voy a hacer la distinción ya que en ambas he tenido episodios muy gratificantes y positivos que posiblemente me marquen para el resto de mis días.

A finales del 2010 me subí a un proyecto fascinante de la mano de PHI Industrial Acquisitions que no es más que un grupo enfocado a rescatar empresas y maximizar su valor, no buscamos el beneficio inmediato, pero si incrementar el valor de nuestras inversiones, de nuestras empresas. En parte es por ello que no nos metemos en sectores propensos a la especulación tales como el inmobiliario, nos centramos en sectores industriales o afines.

Este proyecto ha sido un reto que hemos superado, entre todos, con éxito. De una empresa abocada a un dudoso porvenir, hemos entrado en la senda del crecimiento tanto en ventas como en valor de la empresa para todos: accionistas, trabajadores, proveedores,… Gracias al planteamiento estratégico y al esfuerzo de los trabajadores, hemos conseguido superar nuestras propias expectativas.

Aquí he conocido y compartido experiencias con algunas personas de gran valía. Como en todo, algunos nos defraudan, pero los que superan nuestras expectativas cubren con creces las decepciones de aquellos que no están a la altura del reto y sobretodo de sus propios compañeros; como decía un jefe que tuve “en la foto salen movidos… los que lo merecen”. No seré yo quien los juzgue ya que a quien le competa lo hará; me limitaré a acompañar, si me dejan, en su desarrollo a los más talentosos y comprometidos con el proyecto.

Asimismo en este proyecto he conocido empresas y personas tanto clientes como proveedores de gran interés en todos los ámbitos. Desde empresas pequeñas que luchan por su futuro en busca de la singularidad y la competitividad, hasta profesionales que con sus exigencias nos enseñan a superarnos día a día. Muchos son con los que hemos de compartir nuestro éxito. No nos confundamos que la magnitud del éxito no está reflejada en los modestos resultados económicos, pero si en la calidad de la gesta realizada: gracias a todos.

Todo esto mezclado con las satisfacciones que me dan mis dos hijos, los buenos momentos compartidos con viejos y nuevos amigos y la compañía de mi mujer quien es parte importante de los buenos ratos que he pasado este año. Viejos amigos que, aunque no los tengo a diario, con los breves encuentros y con la presencia permanente en mi mente me hacen mejor y más feliz. Otros amigos nos han dejado y su solo recuerdo me arranca una sonrisa recordando los buenos momentos vividos con ellos. Los nuevos… ¿qué decir de los nuevos? Son bienvenidos a mi vida y seguro que me enriquecerán y me permitirán compartir buenos momentos con ellos y juntos haremos un camino que el día de mañana recordaremos.

Recordad que venimos del pasado, estamos siempre en el presente y el futuro está a un segundo del ahora. Disfrutad del presente y trabajad pensando que en el futuro podréis disfrutar del esfuerzo del presente o pagar los platos rotos del ahora. Lo que nunca debe suceder es que vuestros recuerdos superen a vuestros sueños: ¡siempre a más!

Bueno, a pocas horas de haber dado la bienvenida a un año nuevo lleno de retos: como individuos, como colectivos, empresas, ciudadanos, país, continente y… mundo entero. Lo que os aseguro es que venga lo que venga, lo superaremos: si estamos juntos será más fácil y podremos tener a alguien a nuestro lado con quien compartir el esfuerzo, los buenos momentos y mañana los recuerdos. Cargaros de recuerdos y energía positiva que son los mejores motores de nuestra motivación.


Que tengáis un 2012 lleno de éxitos personales y profesionales, pero sobretodo Feliz y apasionante año.

sábado 19 de noviembre de 2011

PEQUEÑOS DIOSES

Hay que ver lo que nos gusta jugar a ser Dios!!!! Los gurus del marketing ya se dieron cuenta hace años de esa necesidad humana; necesidad que materializamos desde "personalizando" nuestro escritorio en el ordenador, hasta "tuneando" el coche o el móvil mediante carcasas o melodías varias. Estamos obsesionados por adaptar nuestro entorno a nosotros, adaptarlo todo a "nuestra personalidad" o nuestro "confort". Es una forma como cualquier otra de evitar adaptarnos al medio, a las cosas o a las personas que nos rodean. El Sr. Ford lo tuvo claro y las limitaciones técnicas le apoyaron "tenemos el color de coche que usted quiera mientras sea negro...". Hoy la tecnología que "casi todo" puede, nos ayuda a cubrir esa enfermiza necesidad. ¿Cómo voy a tener la melodía que todo el mundo tiene en el móvil? Me gasto 3€ en comprar una bien hortera (tanto que solo yo tengo) y pasarme dos semanas para que me borren de una lista de esas a las que bombardean de sms que encima te cobran a más de un euro cada uno. Un alto precio por el ansia de ser Dios, aunque sea por un ratito. Lo malo es cuando extendemos estas ansias a las personas de nuestro entorno. Las conocemos, nos hacemos una imagen de ellas en nuestra mente, cubrimos lo que no sabemos de ellos con nuestra imaginación y ya tenemos un retrato de la persona en cuestión. Modelo que nos servirá para intentar configurarle durante el resto de nuestra relación. Poco importa cómo sea de verdad y lo que nos perdamos por no querer ver su verdadero yo. Lo importante es "configurarle" a nuestra imagen y semejanza, cual dioses del olimpo. Pero lo malo es que no paramos aquí, también trabajamos en la configuración de nuestros hijos, nuestras empresas,... ¿Nos hemos parado en la responsabilidad que implica ser Dios? Él puede escaquearse ya que, al estar en todas partes, hay muchos que no saben encontrarle, pero no olvidemos que a nosotros nos pueden encontrar muy fácilmente. ¡No lo olvides! Tendremos que aprender a aceptar las diferencias, quererlas, disfrutarlas y sobre todo a integrar a los demás en la configuración del "espacio común", aunque solo sea para compartir la "responsabilidad". ;-)

miércoles 16 de noviembre de 2011

martes 2 de agosto de 2011

lunes 11 de julio de 2011

HOY CUMPLE AÑOS LA SUPERACIÓN


Hoy es el aniversario de una gesta que creo todos coincidimos en que ha superado lo meramente deportivo. Por unas horas todos olvidamos la crisis que nos azotaba, las diferencias territoriales y el desolador panorama político y económico general, para creernos que, como dijo Obama, “yes we can”.

El pequeño detalle es que pudieron un puñado de jóvenes bien liderados por un hombre experimentado, cargado de sapiencia, temple y sentido común que, consciente que no habían hecho un mundial “bonito”, si habían conseguido, hasta la final, el objetivo. De esa forma remataron la faena como Dios manda y… ganaron. Pero que quede claro, aunque digamos que “ganamos” los que ganaron fueron ellos. Por nosotros, con nuestro aliento,…. Pero los que sudaron y pelearon fueron ellos. Los que no se lo creyeron hasta que no alzaron la copa, fueron ellos, los que lograron ese milagro de la “amnesia” colectiva fueron ellos.

A mí me da que pensar. ¿Porqué no somos capaces de forma individual de “jugar” con la misma” eficiencia” que la selección? ¿Por qué nos arrugamos nada más ver el tamaño de la gesta en lugar de crecernos motivándonos por lo que su superación supone? Para mí el ejemplo de estos chicos no es una cuestión nacional o partidista. Para mí es una cuestión de afrontar los retos, superarlos y crecer sin creernos más hombres (sentido genérico) por ello. Ya lo decía Rudyard Kipling en sus versos de “Si” al que me permito citar:

Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor
todos la pierden y te echan la culpa;
si puedes confiar en tí mismo cuando los demás dudan de tí,
pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda;
si puedes esperar y no cansarte de la espera,
o siendo engañado por los que te rodean, no pagar con mentiras,
o siendo odiado no dar cabida al odio,
y no obstante no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduria...

Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen;
si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso (desastre)
y tratar a estos dos impostores de la misma manera;
si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho:
tergiversada por bribones para hacer una trampa para los necios,
o contemplar destrozadas las cosas a las que habías dedicado tu vida
y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas...

Si puedes hacer un hato con todos tus triunfos
y arriesgarlo todo de una vez a una sola carta,
y perder, y comenzar de nuevo por el principio
y no dejar de escapar nunca una palabra sobre tu pérdida;
y si puedes obligar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos
a servirte en tu camino mucho después de que hayan perdido su fuerza,
excepto La Voluntad que les dice "!Continuad!".

Si puedes hablar con la multitud y perseverar en la virtud
o caminar entre Reyes y no cambiar tu manera de ser;
si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte,
si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado;
si puedes emplear el inexorable minuto
recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos
tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más, serás un hombre, hijo mío.

No estaría de más que todos leamos, una vez por mes, estos hermosos versos que nos demuestran que, ser un hombre es saber ganar y saber perder, saber estar de pié y levantarse, y sobretodo guardar nuestro espíritu sin que las vicisitudes agrieten nuestros principios. El poema se llama “Si” (“If”) es un condicional, para adquirir la categoría de hombre hay que… saber serlo.

Ojalá la gesta de la selección nos permita tener más presente la importancia de superar retos y la fuerza que nos da superarlos: por unas horas, nos olvidamos de todo. ¿Qué no darían los griegos o los portugueses por una gesta que les alegrase un día?

“A por ellos”, los retos, que son menos y no podrán con nosotros.